LA CONVENIENTE MUERTE DE JOHN F KENNEDY 43 AÑOS DESPUES
familia del ex presidente John F. Kennedy reaccionó indignada al conocer del lanzamiento, en Reino Unido, de un juego de video donde se recrea el asesinato del ex mandatario ocurrido hace 43 años en Dallas, Texas. El senador Edward Kennedy, por medio de un portavoz, calificó el juego de "deleznable", pero descartó acciones legales para impedir su comercialización.
DALLAS, Texas - "Y la verdad te hará libre", se lee en el hall de entrada del Museo de la Conspiración, una pequeña institución privada de Dallas, en Texas, que combate la versión oficial según la cual Lee Harvey Oswald fue el único asesino del presidente estadounidense John F. Kennedy, en 1963.
Las pruebas del museo
Recortes de diarios y fotos son las pocas pruebas que dispone el museo para apoyar su teoría. Una "Lista de misteriosas muertes" enumera los numerosos testigos que murieron y que "habrían sabido demasiado sobre los acontecimientos del 22 de noviembre de 1963".
Un esquema dibujado en un muro explica la teoría que el propietario del museo considera la más verosímil: nueve tiros disparados por dos personas. La versión oficial señala que sólo hubo tres disparos y un único francotirador: Lee Harvey Oswald.
Pero Ron Rice, gerente del museo, discrepa: "Mi teoría es que fueron seis tiros y cuatro personas. Oswald no estaba implicado, era inocente. Lyndon Johnson (el vicepresidente) era la principal persona detrás de eso".
Rice, veterano de guerra de Vietnam, se ha apasionado tanto con el asesinato de Kennedy que dejó su natal Indiana (en el centro del país) para instalarse en Dallas y continuar sus investigaciones sobre la tragedia.
Demasiados cuestionamientos
El Museo de la Conspiración no sólo se cuestiona la misteriosa muerte del presidente, sino que también denuncia los asesinatos, en 1968, de Robert Kennedy, hermano del mandatario, del pastor Martin Luther King y del presidente Abraham Lincoln en 1865.
En el museo, sin ninguna duda, la conspiración flota en el aire.
Rice se enorgullece particularmente de "la sensación" del museo: un revólver que, según asegura, fue usado para matar a Robert Kennedy.
Cada mañana, antes de abrir el establecimiento, Rice baja al subsuelo a buscar el arma guardada en una maleta de cuero marrón, escondida detrás de una biblioteca.
JFK, 41 años del principio de un mito
EFE
Lee Harvey Oswald, el hombre que, según la Comisión Warren, mató al presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.
Manuel Carretero, EFE
10 de Noviembre de 2004
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Cuatro décadas después del magnicidio que conmocionó al mundo, la figura de John F. Kennedy y su familia sigue fascinando a los norteamericanos. Series de televisión, libros y reportajes periodísticos ahondan en los detalles de la vida de esta auténtica aristocracia de Estados Unidos, mientras siguen sin aclararse por completo las circunstancias del asesinato del presidente más famoso de América.
Un aniversario más
Como todos los 22 de noviembre, Estados Unidos conmemora el aniversario del asesinato de John F. Kennedy con multitud de referencias, revelaciones y nuevos ángulos acerca de la familia que los estadounidenses definen como el "Reino de Camelot".
En 2003, cuando se conmemoraron 40 años del magnidicio, la más llamativa de las obras producidas para la ocasión fue una serie de televisión de 22 episodios, producida por la cadena ABC, que se centró en la famosa dinastía política, partiendo del mandato de John Fitzgerald Kennedy.
"Este país está increíblemente obsesionado con los Kennedy", confesó Brian Robbins, el director del proyecto televisivo, nacido precisamente el 22 de noviembre de 1963, y que concretó que los episodios de una hora se iniciarán en 1959, centrándose en su primera temporada en las luchas de JFK durante su campaña para la presidencia.
Juventud y apertura
Y es que, cuarenta y un años después de la muerte de Kennedy en Dallas, Texas, el recuerdo del carismático presidente sigue estando en el corazón de la nación estadounidense. Ni las biografías críticas ni las revelaciones sobre su vida privada han podido desalojarlo de su pedestal.
A finales de 1963, John F. Kennedy, trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, tenía un índice de popularidad de 58 por ciento, pero para muchos analistas de la época, los resultados de la política en su tercer año de mandato no eran del todo satisfactorios.
Kennedy había llegado a la Casa Blanca en 1960, después de unas elecciones que ganó con muy estrecho margen de votos.
Su juventud -tenía 43 años- y su estilo abierto, imprimieron una nueva imagen en un momento muy adecuado para asumir el liderazgo de una nación en plena mutación social.
En lo político, los resultados no siempre fueron lo que se esperaba y en aquel otoño de 1963, las repercusiones de la desastrosa crisis de los misiles de Cuba, sumadas a los primeros rumores de Vietnam y a la polémica sobre los derechos civiles, no constituían buenas noticias para su reelección.
FRANCISCO, California - Cuando se cumple un nuevo aniversario del asesinato del ex-presidente John F. Kennedy, nuevas revelaciones dan una nueva dimensión a la figura de su esposa Jacqueline quien, según confesó a un sacerdote, se planteó a menudo el suicidio, agobiada por la pena.
La procesión iba por dentro
De cara al público estadounidense, que siempre profesó simpatía y admiración hacia la elegante primera dama, Jacqueline se convirtió en un ejemplo de estoicismo por su contención tras el asesinato de su marido, el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas.
Sin embargo, como a menudo ocurre, la procesión iba por dentro y, según acaba de conocerse, la esposa del mandatario llegó a plantearse incluso la posibilidad de quitarse la vida.
Las revelaciones sorprendieron al público estadounidense el año pasado, que desconocía esta faceta de la ex-primera dama, y causaron estupor entre quienes creen que lo que Jacqueline dijo al religioso era de carácter estrictamente privado.
Diario de confesiones
El sacerdote en cuestión, Richard McSorley, jesuita y profesor de teología de la Universidad de Georgetown, en Washington (la capital estadounidense) debía de tener un ojo puesto en la historia ya que anotó en su diario, escrito a máquina, los detalles de las conversaciones que mantuvo con la ex-primera dama, la mayoría en una cancha de tenis.
A su muerte, McSorley donó sus documentos personales -incluido su diario- a la Universidad de Georgetown, que a su vez decidió darlo a conocer al público esta semana.
Estas confesiones también forman parte del libro sobre el clan de los Kennedy del periodista de "Newsday" Thomas Maier.
Agobiada por la pena tras la muerte de su esposo, Jacqueline se sentía incapaz incluso de cuidar de sus dos hijos, y se preguntó si no estarían mejor con el hermano del presidente asesinado, Robert, y su mujer Ethel.
"No soy buena para ellos", dijo Jacqueline al sacerdote pocos meses después del asesinato del presidente, "estoy sangrando por dentro".
Las dudas de Jackie
La ex-primera dama tenía dudas sobre las repercusiones espirituales del suicidio, y preguntó al párroco si Dios le separaría de su marido si se suicidase.
"En ocasiones, me siento fuera de mi misma. ¿No entendería Dios que lo único que quiero es estar con él?", confesó al sacerdote, que acudió a consolar a Jacqueline a petición del hermano del presidente, Robert.
Jacqueline preocupó especialmente al religioso, según consta en su diario, cuando le dijo que se alegraría si al acabar con su vida se desatase una ola de suicidios en el país, ya que le parecía una buena manera de que la gente pudiera acabar con su tristeza.
Su antigua jefe de personal, Letitia Baldrige, criticó la difusión de este documento y dijo que es "ridículo" y "de muy mal gusto" sacar a la luz estas confesiones para revelar sentimientos "totalmente comprensibles en una dolida viuda".
Conversaciones informales
Para el sacerdote Michael Baxter, profesor de teología en la Universidad de NotreDame, la informalidad de las conversaciones y el lugar donde se llevaron a cabo (una cancha de tenis) complica el asunto.
Jacqueline estaba particularmente apenada por no haber podido decir adiós a su marido, y en sus conversaciones con el religioso se arrepentía de la melancolía que había sentido en los meses antes del asesinato a causa de la muerte del bebé prematuro de la pareja, en agosto de 1963.
"Si hubiera tenido un minuto para decirle adiós", dijo Jacqueline, "sentí melancolía y me alejé más tiempo del necesario. Podría haberle hecho (a su marido) mucho más feliz, sobre todo en las últimas semanas".
La ex-primera dama también describió al sacerdote el famoso asesinato: "No supe que le habían disparado con la primera bala, tenía la cabeza girada hacia el otro lado. Cuando miré hacia el presidente, ya había sido disparado por segunda vez".
Entre pelota y pelota, Jacqueline expresaba al sacerdote sus dudas sobre su recuperación y la posibilidad de que pudiera casarse de nuevo.
Pero Jacqueline sí se recuperó, y en 1968 se casó con el millonario griego Aristóteles Onassis.
Pero ese es otro capítulo de su historia.
momento en la vida de John F. Kennedy se quedó grabado en la historia de Estados Unidos. Su familia, su matrimonio, sus hijos y el día de su muerte fueron registrados en imágenes que recorrieron el mundo.


elio dijo
dspues de tantos años la muerte de JFK es una incognita, esto debe haber ocurrido por poder dinero, solo quienes se benefisiaron con su muerte, contra quien estaba luchando JFK asi veremos con claridad que son grupos internos y externos los que lograron tal aterrocidad, estos deberian determinar quienes fueron y caterogarlos TERRORISTAS asi aplicarles esa famosa ley del terrorso.
4 Abril 2008 | 01:27 AM